Los mercados de acciones enfrentan un grave problema por el salto de los bonos

Wall Street cerró este miércoles 23 de septiembre de 2026 con un tono claramente negativo y de forma muy generalizada. El catalizador principal fue el fuerte y rápido movimiento al alza de los rendimientos de los bonos estadounidenses a largo plazo, un fenómeno que también se extendió a nivel global. Durante las sesiones previas, el alivio en esos rendimientos había permitido al Nasdaq 100 y al S&P 500 aproximarse a máximos históricos. Hoy ese soporte desapareció de golpe y el impacto sobre la renta variable fue inmediato.

Geopolítica y el factor Irán

En el frente geopolítico, las declaraciones cruzadas entre Estados Unidos e Irán volvieron a generar tensión. El presidente Trump afirmó que cree posible alcanzar un acuerdo, que hubo comunicación reciente y que incluso se discutieron ideas positivas. Sin embargo, también advirtió que podría ser necesario actuar militarmente si se detecta actividad preocupante y reiteró que el conflicto podría concluir después de las elecciones de medio mandato.

Por su parte, el jefe de seguridad iraní señaló que Teherán no tiene prisa por negociar y que las condiciones ya fueron entregadas a mediadores de Catar y Pakistán. El secretario de Estado Marco Rubio informó que Irán había disparado contra barcos comerciales esa misma mañana y que el presidente cuenta con varias opciones, incluidas las militares. Un alto funcionario iraní confirmó que se está revisando una propuesta estadounidense para poner fin a las hostilidades, incluyendo la posible reapertura del Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval. Las diferencias, no obstante, siguen siendo importantes.

Estos desarrollos impulsaron de nuevo los precios del petróleo. El Brent cerró por encima de los 100 dólares, en 103 dólares, mientras el West Texas Intermediate se situó en 96 dólares. La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se encuentra en 285 millones de barriles, apenas por encima del mínimo histórico de 277 millones registrado en 1982. Analistas de Nomura advierten que el drenaje de esta reserva deja a Washington sin palancas adicionales para moderar los precios.

El riesgo del diésel y la inflación

Un punto especialmente delicado es el diferencial de refino del diésel en la costa del Golfo, que en agosto superó los 100 dólares por barril frente a un rango histórico de 15 a 30 dólares. Según el análisis de Apollo, a diferencia de la gasolina, el diésel es un coste intermedio que se incorpora al precio final de casi todos los bienes físicos: transporte, agricultura y construcción. Por tanto, su encarecimiento no se queda solo en el componente energético del IPC, sino que con retraso se traslada a los bienes y servicios subyacentes. Ese es precisamente el tipo de transmisión inflacionaria que la Reserva Federal no puede catalogar como transitoria.

Hoy los márgenes del diésel cayeron 12,70 dólares hasta 97,85 tras un informe que hablaba de una posible prohibición de exportaciones por 90 días. Un funcionario de la Casa Blanca desmintió rápidamente la información como falsa, aunque el episodio ilustra la sensibilidad del mercado a cualquier medida que afecte la oferta de diésel.

Datos PMI sorprendentes en ambos lados del Atlántico

En el plano económico se publicaron los PMI preliminares de septiembre. En la Eurozona el manufacturero se mantuvo estable en 52,7 (esperado 52,6), el de servicios saltó a 53 (esperado 51,4) y el compuesto alcanzó 53,1 (esperado 51,7). Alemania mostró fortaleza en servicios (52,9) y Francia sorprendió al alza en el mismo sector (51,4).

En Estados Unidos la sorpresa fue aún mayor: PMI manufacturero en 57, servicios en 58,7 y compuesto en 58,4. Se trata del ritmo de crecimiento más fuerte en más de cinco años, respaldado por contratación robusta y demanda sólida. Sin embargo, los costes de los insumos subieron a su nivel más alto desde 2022, impulsados por energía y transporte, lo que refuerza las preocupaciones inflacionarias.

El salto de los rendimientos de los bonos

Los buenos datos económicos y una subasta de deuda a cinco años con demanda débil provocaron un movimiento violento en la curva de tipos. El rendimiento del bono a 10 años pasó de 4,94 % a 5,1 %, con una subida diaria de más de 16 puntos básicos, el segundo mayor movimiento en un solo día en dos años. El bono a cinco años se situó en 4,99 %, el de dos años cerca del 4,9 % y la letra a tres meses en 4,14 %, descontando ya un rango de tipos del 4,25 %.

Un gobernador de la Reserva Federal señaló que probablemente serán necesarias más subidas de tipos para devolver la inflación al objetivo, tras el incremento de 25 puntos básicos de la semana pasada. El gráfico de puntos refuerza este mensaje: 16 de los 18 funcionarios esperan al menos una subida adicional en 2026.

Goldman Sachs destaca que la velocidad del movimiento de los tipos importa más que la magnitud absoluta. Movimientos de 30 puntos básicos en dos semanas o 50 en un mes suelen activar los barómetros de riesgo de muchas carteras. El actual desplazamiento ya se acerca a esos umbrales y está lastrando prácticamente todos los activos de riesgo.

Un mercado poco saludable y concentrado

La amplitud del mercado sigue deteriorándose. Por séptimo día consecutivo (y décimo de los últimos trece) el número de nuevos mínimos superó al de nuevos máximos en el conjunto de la Bolsa de Nueva York. En el S&P 500 también se acumulan siete sesiones con más mínimos de 52 semanas que máximos, incluso cuando el índice estaba a apenas un 1 % de sus récords. Casi la mitad de sus componentes se mueve en dirección opuesta al índice.

El S&P 500 equiponderado cayó otro 0,7 %. El sector financiero, que ayer se desplomó un 2 %, se sitúa ya un 10 % por debajo de sus máximos, una divergencia poco vista desde el año 2000. Dentro de los semiconductores, el índice se encuentra aproximadamente un 14 % por debajo de los máximos de junio; solo tres valores cotizan más cerca de sus máximos que el propio índice y diez de los treinta componentes acumulan caídas superiores al 30 % desde sus máximos de 52 semanas.

Los Siete Magníficos mostraron un comportamiento relativo algo mejor (+0,05 % frente al -0,68 % del S&P 500), con Meta cerrando en positivo. Sin embargo, los mercados de crédito de las grandes tecnológicas continúan deteriorándose, lo que genera una divergencia preocupante.

Conclusión

El principal lastre actual de los mercados de acciones es el rápido y pronunciado aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo. Mientras esa dinámica no se calme, resulta difícil esperar nuevas subidas sostenidas. Los fundamentos de crecimiento se mantienen sólidos, pero la combinación de mayor inflación esperada, tipos más altos y una amplitud de mercado extremadamente estrecha genera un entorno frágil. Los niveles técnicos del S&P 500 en torno a los 7.700 puntos y el comportamiento de los semiconductores coreanos serán puntos de vigilancia inmediatos. El alivio en los bonos sigue siendo la condición necesaria para que la renta variable recupere el tono positivo de las semanas anteriores.

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Israel de Inverxionclub

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Me gusta estudiar el mercado y sus fundamentales financieros, contribuyo con el canal Inverxionclub donde llevamos un portafolio a mediano/largo plazo de acciones. Rising investrader & techie @Inverxionclub, tiktok: @el_isra

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