Por qué caen las acciones de inteligencia artificial pese a los buenos resultados
Wall Street cerró en un tono mixto el jueves 22 de octubre de 2026. El Dow Jones y el Russell 2000 terminaron en positivo, mientras el S&P 500 retrocedió más de un 1,2 % y el Nasdaq 100 se desplomó cerca de un 3 %. La cesta de valores de inteligencia artificial dentro del S&P 500 cayó casi un 6 %, al tiempo que el resto del índice, excluyendo esas compañías, subió un 1,3 %. El S&P 500 equiponderado avanzó un 0,73 %, el mejor comportamiento relativo frente al ponderado por capitalización desde julio de 2024. Hubo más valores subiendo que bajando, pero las megacapitalizaciones tecnológicas arrastraron los índices principales a la baja.
Dos razones principales: financiación y posicionamiento
La primera razón es que el mercado mira cada vez más cómo se financia el crecimiento de los ingresos, y no solo el crecimiento en sí. La segunda es el posicionamiento: nunca se debe luchar contra los algoritmos. Estas dos fuerzas explican por qué unos resultados empresariales aparentemente sólidos no se tradujeron en subidas, sino en fuertes caídas.
Geopolítica y petróleo: el coste del transporte como nuevo foco
Estados Unidos ordenó la salida de parte del personal y familiares de sus embajadas en países del Golfo cercanos a Irán. La Guardia Revolucionaria informó de ataques a cuatro buques por transferencias ilegales de petróleo. Se registraron incidentes con minas cerca del estrecho de Ormuz, un ataque con drones al yacimiento de Aramco que dejó dos muertos, un ataque al aeropuerto de Dammam y reivindicaciones hutíes contra el puerto de Yanbu. Donald Trump acusó a Irán de provocar deliberadamente la subida del petróleo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que la isla de Kharg, principal terminal iraní, ha pasado de estar llena de petroleros a no tener ninguno a la vista, fruto de la operación de aislamiento económico.
El West Texas volvió a cerrar por encima de los 100 dólares y el Brent superó los 114 dólares, su mayor cierre desde 2022. El diésel regresó cerca de los máximos de septiembre. El problema ya no es solo la disponibilidad de crudo, sino el coste de transportarlo. El coste medio mundial de transporte ha pasado de 3 a más de 5 dólares por barril en un año; en las rutas de Oriente Medio supera los 35 dólares y los grandes petroleros llegan a cobrar unos 800.000 dólares diarios.
Francia: un problema local que preocupa
La deuda francesa a 10 años superó el 5 %, máximos desde 2002. El diferencial frente a Alemania se aproxima a los 160 puntos básicos, el más amplio en 15 años. Cerca de 100 gestores y operadores de deuda europea habrían salido de posiciones tras el desplome de operaciones apalancadas. Las ventas forzosas agravan la caída y existe riesgo de contagio a la deuda italiana. Por primera vez, el rendimiento francés a 10 años supera al italiano en 50 puntos básicos y también supera al estadounidense, algo no visto desde 2013. Los CDS franceses a 5 años cotizan por encima de 100 puntos básicos por primera vez desde 2012. Mañana Moody’s revisa la calificación de Francia. De momento el problema se percibe como local: el euro ha aguantado mejor de lo esperado.
Bonos: refugio gubernamental, tensión corporativa
Los fondos sistemáticos seguidores de tendencia tienen previsto comprar unos 18.000 millones de dólares en bonos esta semana (hasta 27.000 si los rendimientos siguen bajando) y 55.000 millones en un mes. El posicionamiento corto en bonos estadounidenses estaba en percentiles extremos (99-100), por lo que cualquier susto aceleraba la reversión. El índice MOVE se disparó hasta casi los máximos de septiembre: no hay calma real, solo huida hacia el refugio soberano. En el lado corporativo la tensión es evidente. Los CDS de las compañías de centros de datos volvieron a máximos históricos. Los intereses de la deuda de CoreWeave superaron de nuevo el 15 %. Los CDS de los hiperescaladores también se tensionan frente al grado de inversión.
Meta: el detalle que cambió el sentimiento
Meta reportó ingresos de 64.600 millones de dólares (+26 % interanual) y un beneficio por acción de 3,83 dólares, ambos por encima de las expectativas. El beneficio operativo cayó un 37 % hasta 12.990 millones por un cargo legal de 9.900 millones, lo que redujo el margen del 40 % al 20 %. La previsión de CAPEX para 2026 se elevó en su tramo inferior a 135.000-145.000 millones. En el trimestre invirtió 34.900 millones. Se unió a Amazon en el club del flujo de caja libre negativo. El efectivo bajó de 90.300 a 82.500 millones. Analistas de Barclays consideran inminente una emisión de bonos para mantener el colchón de efectivo cerca de los 80.000 millones; sin ella, el efectivo de final de año se situaría en torno a 59.000 millones. La emisión de acciones Clase C sin derecho a voto refuerza la percepción de necesidades de financiación. La acción pasó de subir casi un 7 % el día anterior a caer un 7 % hoy.
Estructura de mercado y presión algorítmica
Por debajo de los 7.700 puntos el S&P 500 entra en terreno de gamma negativa. Los fondos sistemáticos seguidores de tendencia mantienen grandes desequilibrios vendedores: incluso con el índice plano había presión, y al perder niveles esta se intensifica (hasta 15.000 millones esta semana y 71.000 millones en la visión a un mes). El Russell 2000, en cambio, tiene el posicionamiento más bajo desde abril de 2025: apenas puede vender más y compraría si se mantiene plano o rompe la media de 200 sesiones. Los fondos de control de volatilidad venden cuando salta la volatilidad realizada. Los rebalanceos diarios de los ETF apalancados aceleran los movimientos. Hoy se estiman unos 34.000 millones de dólares de ventas combinadas en S&P 500 y Nasdaq.
Apple como excepción defensiva
Entre las Siete Magníficas solo Apple se salvó y cerró en un nuevo máximo histórico. El resto cayó con fuerza: Nvidia un 4,4 %, Microsoft un 2,23 %, Google un 3 %, Amazon un 4,57 % y Tesla un 3 %. La línea de tendencia de las Siete Magníficas frente al S&P 500 vuelve a estar bajo presión.
Conclusión
Los buenos resultados de crecimiento ya no bastan. El mercado exige claridad sobre cómo se financia ese crecimiento y los algoritmos refuerzan cualquier señal de debilidad cuando se pierden niveles clave. La tensión en el crédito corporativo, los CDS de centros de datos e hiperescaladores en máximos, el regreso del petróleo por encima de 100 dólares y el problema de la deuda francesa configuran un entorno de elevada cautela. El S&P 500 aguanta de momento la zona de 7.650-7.600, pero recuperar los 7.700 con rapidez será determinante para evitar que la presión vendedora se acelere. La primera señal de verdadera calma deberá llegar desde los mercados de bonos corporativos, no solo desde la caída de los rendimientos soberanos.

