La burbuja de la inteligencia artificial recibe un golpe inesperado desde Corea

La euforia que ha rodeado a la inteligencia artificial durante los últimos meses está mostrando sus primeras grietas serias, y el origen no es el que muchos esperaban. En lugar de surgir desde Silicon Valley o Wall Street, la presión llega desde Asia, concretamente desde la bolsa de Corea del Sur. El índice de referencia ha acumulado una caída cercana al 15% en apenas cinco sesiones y se aproxima de forma peligrosa a su media de 200 sesiones, un nivel técnico que en el pasado actuó como soporte relevante.

Después de alcanzar un máximo histórico en la zona de los 9.173 puntos, el mercado surcoreano ha retrocedido hasta situarse cerca de los 6.000 puntos, incluso llegando a cotizar por debajo de esa referencia en algunos momentos de la sesión. La media de 200 periodos, que ha mantenido al índice por encima desde abril de 2025, se convierte ahora en el punto de inflexión que los inversores observan con especial atención.

El desplome de los fabricantes de memoria

El principal lastre de la sesión ha sido el comportamiento de los valores de semiconductores de memoria. SK Hynix, una de las tres compañías que dominan el mercado mundial junto a Samsung y Micron, se ha desplomado un 10,09%. Los fondos cotizados centrados en memoria RAM han perdido casi un 5% en la jornada, después de haber cedido ya un 4,32% el día anterior. El sector de semiconductores en su conjunto también sufre, con descensos del 1,79% hoy y del 2,05% ayer.

Estas caídas no son casuales. El mercado está cuestionando la sostenibilidad del ciclo actual. Los precios de los chips de memoria han subido con fuerza impulsados por la demanda de centros de datos para inteligencia artificial, pero esa misma subida está generando distorsiones. Los fabricantes de ordenadores y dispositivos móviles enfrentan costes tan elevados que empiezan a trasladarlos al consumidor final, lo que podría alimentar una espiral inflacionista en hardware.

La amenaza china y el exceso de capacidad

Uno de los factores que más preocupa a los inversores es el avance de CXMT, el fabricante chino de memorias. Esta compañía ya controla alrededor del 10% de la cuota de mercado global y ha anunciado nuevos modelos que compiten directamente con los productos de última generación de los líderes coreanos y estadounidenses. El dominio casi oligopolístico de tres empresas está empezando a resquebrajarse, y el mercado anticipa que esta presión se extenderá a otros segmentos de la cadena de valor tecnológica.

Al mismo tiempo, el volumen de inversión en capital (Capex) destinado a inteligencia artificial ha alcanzado niveles que muchos analistas consideran excesivos. La comparación con la burbuja de las telecomunicaciones del año 2000 resulta inevitable: entonces se tendió fibra óptica muy por encima de la demanda real, y gran parte de esa infraestructura quedó sin rentabilizar. Hoy ocurre algo similar con la construcción de centros de datos. Algunos clientes de inteligencia artificial podrían no alcanzar nunca la rentabilidad esperada, y los bonos emitidos para financiar estas instalaciones corren el riesgo de convertirse en activos problemáticos.

Señales de alerta desde los grandes bancos de inversión

Los análisis de las principales casas de análisis refuerzan esta visión cautelosa. Un informe de Goldman Sachs muestra que los grandes ganadores de la inteligencia artificial han subido un 58% en el periodo analizado, frente a un 22% del Nasdaq, un 13% del S&P 500 y una caída del 15% en la acción mediana del índice estadounidense. La concentración de las ganancias es evidente.

El mismo banco recuerda un patrón histórico clave: una vez que la bolsa alcanza un techo en las grandes revoluciones tecnológicas, el Capex suele seguir creciendo durante varios meses. En burbujas anteriores ese desfase osciló entre cinco y veinticuatro meses. Por tanto, no hay que esperar a que las empresas reduzcan sus planes de inversión para detectar un posible cambio de tendencia. La bolsa suele anticiparse.

BlackRock ha rebajado su recomendación sobre la renta variable estadounidense de “sobreponderar” a “neutral”. En el frente monetario, miembros de la Reserva Federal mantienen un tono restrictivo y no descartan nuevas subidas de tipos si la inflación no se controla con la rapidez deseada.

Otros focos de tensión en el mercado

El petróleo cotiza a la baja, con descensos superiores al 1,5%, después de las declaraciones que minimizan la duración del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, surgen nuevas preocupaciones logísticas. Los operadores detectan reticencia de los petroleros a acercarse al puerto de Fujairah, situado fuera del Estrecho de Ormuz y diseñado precisamente para evitar esa zona de riesgo. Si los ataques se extienden más allá del estrecho, el impacto sobre el suministro podría ser significativo. Los ataques de los hutíes contra instalaciones saudíes añaden otra capa de incertidumbre.

En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años se ha moderado desde el 5,35% hasta el entorno del 5,18%, lo que aporta algo de alivio. Este movimiento favorece a los índices más orientados a la economía doméstica, como el Russell, que cotiza en positivo mientras el Nasdaq y el S&P 500 ceden terreno.

Los niveles técnicos del futuro del S&P 500 merecen especial atención. Goldman Sachs señala que una perforación de la zona de 7.700 puntos activaría el cierre de posiciones largas por parte de los CTAs de corto plazo. Los de medio plazo reaccionarían más abajo, en torno a 7.493, y los de largo plazo en 7.012. Coinciden varios soportes en esa área de 7.700, lo que la convierte en un nivel crítico.

Perspectivas a corto plazo

Mañana se publica el dato de inflación de Estados Unidos, un evento capaz de mover los mercados con fuerza. Las opciones, no obstante, descuentan un movimiento relativamente contenido, del orden del 0,9% hasta el cierre del miércoles. Hoy comienzan también las presentaciones de resultados de los grandes bancos estadounidenses, otro factor que puede condicionar el sentimiento.

El oro mantiene un tono constructivo, cotizando por encima de los 4.200 dólares la onza. Bank of America contempla un rango cercano a los 4.000 dólares a finales de este año y eleva su objetivo medio para 2027 hasta los 4.800 dólares. En Europa, los resultados de LVMH han decepcionado y ponen el foco sobre el sector del lujo, uno de los pilares de los índices continentales.

Desde el punto de vista técnico, el mercado de renta variable estadounidense se encuentra en una zona de consolidación estrecha. La resistencia se sitúa entre 7.800 y 7.900 puntos, mientras que los soportes se agolpan entre 7.600 y 7.700. Cualquier ruptura, al alza o a la baja, tendrá que ser contundente para superar la densidad de órdenes existente.

Conclusión

La corrección de la bolsa coreana no es un fenómeno aislado. Refleja las dudas crecientes sobre la capacidad del mercado para absorber el enorme volumen de inversión destinado a la inteligencia artificial sin generar excesos de capacidad y problemas de financiación. La tecnología seguirá transformando la economía, pero la historia enseña que las revoluciones más poderosas también generan burbujas. El mercado está empezando a discriminar entre lo sostenible y lo excesivo. Los próximos datos de inflación, los resultados bancarios y la evolución de los precios de los semiconductores serán las próximas pistas para determinar si estamos ante una simple digestión o ante el inicio de un ajuste más profundo.

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Israel de Inverxionclub

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Me gusta estudiar el mercado y sus fundamentales financieros, contribuyo con el canal Inverxionclub donde llevamos un portafolio a mediano/largo plazo de acciones. Rising investrader & techie @Inverxionclub, tiktok: @el_isra

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