El bono americano a 10 años alcanza el 5,125 % y pone a los mercados en alerta roja
Los mercados arrancan la sesión del jueves 24 de septiembre de 2026 con la mirada fijada en un único gráfico: la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años. Ayer superó el 5,125 %, un nivel que no se veía desde 2007, y registró la mayor subida diaria de los últimos 17 meses. La causa inmediata fue el explosivo dato de PMI compuesto de Estados Unidos, que mostró una economía mucho más fuerte de lo esperado junto con presiones de precios más intensas. Esa combinación es letal para las expectativas de tipos de interés.
Expectativas de subida de tipos y impacto global
En este momento los derivados monetarios descuentan un 71 % de probabilidad de una subida de tipos en octubre. A estos niveles de rentabilidad, no vistos en 19 años, varias partes de la economía empiezan a sufrir, empezando por el propio Gobierno estadounidense, que debe financiar su deuda a costes cada vez más elevados. El movimiento no es exclusivo de Estados Unidos: los rendimientos de los bonos están subiendo de forma global, incluidos los bonos corporativos de los hiperescaladores tecnológicos, que ven cómo se eleva su coste de financiación y se deprecia su cotización.
El bono a 30 años cerró ayer en el 5,42 %, el nivel más alto desde 2004, es decir, en 22 años. La subasta de deuda a 5 años también resultó débil y terminó de rematar el sentimiento en el mercado de renta fija. Los futuros estadounidenses y las bolsas europeas continúan esta mañana con el tono bajista de la víspera.
Petróleo, diésel y volumen débil
El petróleo ha dejado de bajar y cotiza al alza: sube alrededor de un 0,55-0,76 % hasta la zona de 92,67-92,87 dólares. Las opciones descuentan un movimiento de apenas un 0,7 % para el resto de la semana, un escenario que algunos consideran optimista. El diésel minorista no deja de marcar nuevos máximos y los rumores sobre una posible restricción de exportaciones estadounidenses por 90 días siguen circulando, aunque la Casa Blanca los desmintió de forma rotunda.
El volumen de ayer volvió a ser débil: se negociaron 1.717,3 millones de acciones frente a un promedio anual de 1.872 millones. La falta de participación añade fragilidad al movimiento.
Factores de amortiguación: China y Meta
Como gesto de buena voluntad, el presidente Trump anunció la prórroga de la tregua comercial con China hasta el 10 de enero, coincidiendo con la visita de Xi Jinping a Estados Unidos. En paralelo, la euforia en torno al dispositivo agéntico de Meta actúa como cierto colchón emocional para parte del mercado tecnológico, aunque no todos los observadores comparten el entusiasmo sobre su utilidad real.
La estacionalidad también ofrece un respiro potencial. Según los datos de Almanac Trader, en los años de elecciones de medio mandato el mes de octubre suele ser el mejor del año y noviembre también muestra un comportamiento positivo histórico. Queda por ver si este año se cumple el patrón.
Valoraciones y comparación con el pasado
Un recordatorio histórico resulta pertinente. En 2000, tras el desplome del 90 % de Sun Microsystems, su consejero delegado reflexionó sobre lo absurdo de cotizar a 10 veces los ingresos: para devolver el capital en una década habría sido necesario repartir el 100 % de los ingresos como dividendo cada año, sin gastos. Hoy el 51 % de las compañías del S&P 500 cotiza por encima de 10 veces los ingresos. La frase “esta vez es diferente” vuelve a escucharse.
Niveles de los CTAs según Bank of America
El mapa de posicionamiento de los fondos sistemáticos (CTAs) de Bank of America muestra una situación extrema. En el S&P 500 están largos al 100 % en todos los plazos. El primer nivel de cierre de largos se sitúa en 7.586 y una segunda oleada en 7.501. En el Nasdaq el primer punto de venta está en 28.645. En los bonos a 10 años el posicionamiento es 100 % corto en todos los plazos; el nivel de cierre de cortos se sitúa en 107,10 en precio. El oro empezaría a ver cierres de cortos por encima de 4.681 (Goldman Sachs acaba de recortar su previsión a 4.650 para 2026 y 5.400 para 2027). En el petróleo el posicionamiento es máximo largo; los primeros cierres se activarían por debajo de 90,2 y con más fuerza bajo 79,9.
El indicador de riesgo de burbuja de Bank of America muestra solo 18 acciones en zona de burbuja, frente a casi 50 en el pico de la burbuja punto com, y su peso en el índice es de apenas el 3 %, lejos del 20-40 % de entonces. Según este medidor, la euforia actual de la inteligencia artificial está todavía lejos de los extremos del pasado.
Geopolítica y tablero de apertura
Un apunte geopolítico añade incertidumbre: el viaje sorpresa del director de la CIA a Moscú hace semanas genera especulaciones. Medios españoles señalan que podría haber respondido a información sobre posibles ataques limitados con drones rusos contra Francia, Italia o España.
En la apertura europea el DAX cede un 0,48 %, el EuroStoxx 50 un 0,51 %, el S&P 500 futuro pierde un 0,47 % hasta 7.736, el Nasdaq un 0,68 % hasta 30.556 y el Russell un 0,34 %. El oro baja ligeramente hasta 4.312 dólares y el Bitcoin se mantiene en la zona de 84.000, defendiendo el soporte de 83.000.
Técnicamente, el S&P 500 al contado ha formado una estrella de la noche justo en la resistencia. La pérdida del mínimo de la figura, en torno a 7.693, abriría el camino hacia la media de 50 sesiones en 7.630 y la de 100 en 7.536. Por encima de 7.800 se anularía la figura bajista a corto plazo.
Conclusión
El mercado tiene un solo foco: la rentabilidad del bono a 10 años. Mientras se mantenga en zona de máximos de casi dos décadas y los derivados sigan descontando subidas de tipos, la renta variable operará bajo presión. Los amortiguadores (tregua comercial con China, euforia tecnológica y estacionalidad de octubre-noviembre) existen, pero su capacidad para contrarrestar el daño de los tipos elevados es limitada. Los próximos datos de crecimiento e inflación serán observados con lupa. El bono sigue siendo el jefe del mercado.

