La única variable que realmente importa: el agotamiento de los bonos
Se pueden analizar decenas de indicadores para intentar anticipar el siguiente movimiento del mercado. Sin embargo, en el momento actual solo hay una variable que verdaderamente merece una vigilancia prioritaria y que se encuentra prácticamente al límite: el comportamiento de los mercados de deuda. El viernes 9 de octubre de 2026, a pocas horas del cierre de Wall Street, la sesión muestra un tono sólido y generalizado. Llevamos varias jornadas constructivas en términos de amplitud, con el S&P 500 de igual ponderación recuperando terreno después de que en septiembre el impulso dependiera casi en exclusiva de la inteligencia artificial. La clave de esta mejora relativa reside en los primeros signos de agotamiento que empiezan a observarse en los rendimientos de los bonos a largo plazo.
Geopolítica e Irán: mensajes cruzados
Donald Trump confirmó que no ordenará ataques contra Irán antes de las elecciones de medio mandato y que mantiene conversaciones constructivas. Aun así, diferentes medios siguen informando de que el Pentágono elabora opciones de actuación para las próximas semanas. El propio Departamento de Defensa señaló que las rutas de tránsito por el Estrecho de Ormuz permanecen abiertas para los buques que no incumplen el bloqueo estadounidense. Paralelamente, se reportaron nuevas explosiones en el paso sur del estrecho, atribuidas por el medio iraní Fars a petroleros que habrían chocado contra minas marinas.
Trump también avanzó que prepara medidas para reducir el precio del diésel en Estados Unidos, que se mantiene cerca de los máximos de septiembre. Según fuentes del sector citadas por Reuters, se contemplaría recurrir a la Ley de Producción de Defensa para sortear regulaciones estatales y locales que limitan la producción energética. Sobre el precio de la gasolina aseguró que bajará pronto y reiteró que Irán no puede disponer de armas nucleares.
En el plano energético europeo llegó una noticia positiva: Saudi Aramco suministrará a las refinerías europeas la totalidad de los volúmenes de crudo previstos para noviembre tras la reanudación del oleoducto afectado por ataques recientes. Al menos tres refinerías han confirmado que recibirán el 100 % de los volúmenes asignados. A pesar de ello, el West Texas Intermediate sube ligeramente un 0,74 % hasta los 93 dólares y el Brent se mantiene en torno a los 107 dólares, niveles todavía muy elevados.
El fichaje de Judy Shelton y el debate sobre el oro
Scott Bessent ha nombrado oficialmente a Judy Shelton como asesora del Tesoro. La economista es conocida por defender una mayor vinculación del dólar con el oro y por la propuesta, desarrollada en su libro de 2024 Good as Gold, de emitir bonos del Tesoro convertibles en oro. El mecanismo permitiría al inversor elegir en el vencimiento entre recuperar el nominal en dólares o recibir una cantidad predeterminada de oro.
Las ventajas teóricas para el Tesoro serían una posible reducción del coste de financiación al ofrecer protección frente a la depreciación del dólar. Los inconvenientes son evidentes: supondría reconocer explícitamente el riesgo de pérdida de valor de la divisa, el coste podría dispararse si el oro se revaloriza con fuerza y las reservas de oro estadounidenses no permiten colateralizar un volumen significativo de deuda. Además, se generarían dos mercados paralelos de deuda, uno protegido y otro sin protección, con efectos difíciles de anticipar sobre la demanda.
Agotamiento en los rendimientos y posicionamiento extremo
Lo más relevante del mercado de deuda no es el nombramiento, sino el claro signo de agotamiento que muestran los rendimientos a largo plazo desde el 25 de septiembre. Tanto el bono a 10 años como el de 20 y 30 años avanzan con velas muy pequeñas, intercalando sesiones alcistas y bajistas. Los indicadores de posicionamiento de JP Morgan reflejan un deterioro en la exposición a Treasuries y bonos alemanes. Los gestores discrecionales han reducido duración y los CTAs mantienen posiciones cortas muy elevadas.
Este posicionamiento corto extremo convierte la situación en bilateral. No implica necesariamente que los rendimientos vayan a caer de forma inmediata, pero sí que cualquier signo de alivio o cualquier noticia que favorezca una subida de los precios de los bonos puede generar un movimiento muy rápido. La sorpresa, en este momento, no está en la continuación de la subida de rendimientos, sino en una eventual reversión.
Confianza del consumidor en mínimos y deterioro interno del mercado
El índice de sentimiento de la Universidad de Michigan cayó a 46,3 a principios de octubre, su nivel más bajo desde el mínimo histórico de mayo y por debajo de la expectativa de 47,6. El subíndice de condiciones actuales se desplomó hasta un mínimo histórico de 44,7, impulsado por el deterioro de las condiciones de compra de bienes duraderos. El debilitamiento se observa en todo el espectro político y es especialmente pronunciado entre los hogares de menores ingresos. Las expectativas de inflación a un año subieron al 4,7 % y a largo plazo al 3,5 %.
En el mercado de acciones, la divergencia interna sigue siendo extrema. En los últimos 30 días solo han registrado ganancias los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones, y energía. La diferencia entre el S&P 500 y el S&P 500 sin compañías relacionadas con inteligencia artificial se aproxima al 10 %. El 85 % de las empresas del índice cotiza más de un 10 % por debajo de sus máximos, el 59 % más de un 20 %, el 41 % más de un 30 % y el 17 % más de un 50 %. Mientras el índice roza máximos históricos, la mayoría de sus componentes muestra un deterioro significativo.
El papel de la volatilidad y los algoritmos
Melligot, uno de los operadores de volatilidad más seguidos, destaca que la elevada oferta de volatilidad a través de opciones de vencimiento diario (0DTE) está generando una cantidad extraordinaria de gamma positiva para los dealers. Nomura estima que la gamma asociada a clientes de opciones diarias alcanza los 14.000 millones de dólares, situándose en el percentil 100 de su distribución histórica. Esta dinámica amortigua los movimientos del índice y favorece la demanda constante de los fondos sistemáticos de control de volatilidad. El VIX se sitúa en 14,88, cerca de mínimos anuales, a pesar del deterioro interno del mercado.
Conclusión
La variable que verdaderamente hay que vigilar es el comportamiento de los mercados de deuda. La mayoría de activos mantiene una correlación inversa con la volatilidad de los bonos. No se necesita necesariamente una caída brusca de los rendimientos —que podría generar más inestabilidad—, sino un agotamiento del movimiento alcista y una cierta calma. Ese entorno es el que permitiría que el resto del mercado, más allá de la inteligencia artificial, comience a participar de forma más sostenida. La temporada de resultados que arranca la próxima semana será el próximo catalizador de peso. Mientras tanto, el equilibrio actual sigue siendo frágil y dependiente de un único factor: que los bonos dejen de tensionarse.

