La oleada bajista no es solo por el IPC: los riesgos reales en la deuda de la inteligencia artificial

La sesión de preapertura del jueves 15 de octubre dejó claro que el mercado no está reaccionando únicamente al dato de inflación de ayer. Aunque el IPC salió claramente peor de lo esperado y generó una sorpresa negativa, especialmente por el componente de vivienda, existen factores estructurales mucho más profundos que están generando presión vendedora. El optimismo previo de varios bancos de inversión respecto a ese dato resultaba difícil de entender dada la situación del petróleo y el diésel. Lo que se está viendo ahora es una combinación de preocupaciones que va más allá de un solo indicador.

## El batacazo de las burbujas y la señal de Corea

Uno de los gráficos más elocuentes de estas jornadas es el del IPC coreano. La serie ha perforado la media de 200 sesiones y está registrando un descenso pronunciado. Este tipo de rupturas suelen marcar el final de ciclos de euforia. No es un fenómeno aislado: refleja cómo terminan las burbujas cuando los excesos se corrigen de forma abrupta. En paralelo, el sector de memoria está sufriendo una corrección violenta. El avance chino en este segmento está aliviando los cuellos de botella de suministro, lo que ha hecho que el mercado anticipe un posible exceso de oferta hacia 2029. El resultado es una carnicería: Hynix caía alrededor del 12 %, la bolsa coreana llegó a tocar el -8 % en varios momentos y se activaron mecanismos de protección. El ETF de memoria en Estados Unidos acumulaba descensos cercanos al 11 % en menos de 48 horas, con caídas del 5,11 % en la sesión previa y otro 5,40 % en el nocturno.

## Los cuatro golpes identificados por Goldman Sachs

El informe de cierre de Goldman Sachs identificó cuatro factores que golpearon simultáneamente al mercado. El primero fue, sin duda, el IPC. Las probabilidades de una subida de tipos en octubre bajaron al 35 % tras el dato (después de haber superado el 50 % en los momentos posteriores a la publicación). Para diciembre, esas probabilidades se situaban en el 87 %. Algunos analistas ya contemplan la posibilidad de un movimiento de 50 puntos básicos en esa reunión si llegan uno o dos datos de inflación más elevados, especialmente teniendo en cuenta el calendario político de las elecciones.

El segundo factor tiene que ver con el combustible y, sobre todo, con la capacidad del crédito para seguir financiando la expansión de la inteligencia artificial. Los rendimientos de los bonos de los hiperescaladores y el ritmo de nuevas emisiones de deuda están siendo vigilados de cerca. El sentimiento en el complejo de IA ha dado un claro paso a la baja.

El tercer golpe, y según el propio análisis el epicentro del problema, son las denominadas Neocloud. Estas compañías ocupan la capa intermedia del ecosistema de inteligencia artificial. Por encima están los grandes hiperescaladores (Microsoft, Amazon, Google, Meta), que alquilan capacidad de cálculo. Por debajo se encuentran los fabricantes de chips, memoria y equipos (los proveedores de “picos y palas”). En el medio están las Neocloud: empresas que compran GPUs a gran escala, las alojan en centros de datos y las alquilan por horas. Es el “rentacar” del cálculo. El problema es que se financian con deuda y leasing, apalancándose sobre ingresos futuros esperados. Los chips envejecen rápido, dependen de pocos clientes y una gran tecnológica puede dejar de alquilar en cualquier momento. El sectorial se dejó en torno al 11 % en una sola sesión. El riesgo de crédito asociado a estas estructuras es elevado y el mercado está migrando hacia activos más seguros.

El cuarto elemento incluye las dudas sobre los ingresos de algunos actores clave del sector y los avances chinos en memoria ya mencionados. Anthropic, por su parte, reportó un aumento de ingresos del 45,6 % en el tercer trimestre hasta 16.800 millones. Además, el sentimiento respecto a los centros de datos se complica de cara a las elecciones de medio término, ante la percepción de que posibles ganadores políticos podrían ser menos favorables a este tipo de infraestructuras.

## La huida hacia la seguridad de los bonos

Uno de los movimientos más relevantes de la jornada no es la corrección en memoria o semiconductores, sino el comportamiento de los bonos. El bono estadounidense a 10 años subía con fuerza (precio +0,51 %), el de 30 años lo hacía un 1,02 % y el alemán a 30 años un 1,21 %. La gente está comprando deuda soberana como valor refugio frente a la deuda considerada más peligrosa vinculada a la inteligencia artificial. Es un fenómeno que no se veía con claridad desde hace tiempo. Hoy el rendimiento del bono americano a 10 años bajaba 10 puntos básicos hasta el 5,089 %, recuperando gran parte de lo perdido tras el IPC. Incluso el bono a 2 años mostraba un descenso de 6 puntos básicos, a pesar de la mayor sensibilidad a las expectativas de tipos.

Goldman Sachs señalaba que no se había producido capitulación ni pánico real en el lado bajista según sus estudios de derivados. Esa lectura puede interpretarse de dos maneras: como un elemento tranquilizador o, por el contrario, como una señal de que aún queda recorrido a la baja si el miedo se intensifica.

## Otros focos de tensión macroeconómica

El Libro Beige de la Reserva Federal recogía la preocupación de las empresas por el fuerte repunte del diésel y su transmisión a la cadena de suministro. El petróleo bajaba en torno al 1 % hasta los 94,04 dólares por barril, ayudado por comentarios sobre la posible autorización de ciertos barcos sancionados, pero la situación geopolítica sigue compleja. Irán mantiene preparativos y los flujos a través del estrecho de Ormuz volvían a mostrar debilidad ante renovados ataques.

TSMC presentó resultados sólidos, aunque con un margen peor de lo esperado. Bitcoin perdía el soporte y amenazaba la media de 50 sesiones, cotizando cerca de los 80.790 dólares (-0,96 %). Una pérdida clara de ese nivel abriría la puerta hacia la media de 200 en torno a los 73.000. El Nasdaq, tras caer un 2,02 % el día anterior, seguía presionado (-1,30 % hasta 29.790) e intentaba defender las medias de 50 y 100. Perderlas podría llevarlo hacia la banda inferior de Bollinger y la media de 200 cerca de 28.580. El S&P 500 cedía un 0,42 % y tenía un soporte clave en 7.700 puntos, coincidente con la media de 50. El Russell recuperaba parte del terreno perdido (+0,34 %), el oro subía un 1,35 % hasta 4.163 aprovechando la debilidad del dólar, el DAX alemán caía un 0,48 %, el Eurostoxx 50 un 0,97 % y el Ibex 35 avanzaba un 0,36 %. El euro recuperaba posiciones hasta 1,140 (+0,52 %).

Un ejemplo extremo de los riesgos de los excesos se ve en el ETF apalancado tres veces sobre la bolsa coreana, que ha perdido prácticamente el 90 % de su valor desde máximos, con caídas del 16,91 % en una sesión y del 20 % en el nocturno.

## Conclusión

La corrección actual no puede atribuirse de forma exclusiva al IPC. El dato fue negativo y reavivó las preocupaciones sobre la inflación y la política monetaria, pero el verdadero epicentro se encuentra en la sostenibilidad del crédito que financia la expansión de la inteligencia artificial, especialmente en la capa intermedia de las Neocloud y en la corrección de la burbuja de memoria. La rotación hacia los bonos soberanos como activo refugio es una señal clara de que el mercado está reevaluando riesgos. Mientras no se produzca una capitulación más evidente y los soportes técnicos clave se mantengan, el escenario sigue siendo de elevada incertidumbre. Los inversores deberán vigilar de cerca los rendimientos de la deuda corporativa vinculada a la IA, la evolución de los centros de datos y cualquier nuevo dato de inflación que pueda forzar un movimiento más agresivo de tipos en diciembre.

La oleada bajista no es solo por el IPC: los riesgos reales en la deuda de la inteligencia artificial

La sesión de apertura del jueves 15 de octubre dejó claro que el mercado no está reaccionando únicamente al dato de inflación de ayer. Aunque el IPC salió claramente peor de lo esperado y generó una sorpresa negativa, especialmente por el componente de vivienda, existen factores estructurales mucho más profundos que están generando presión vendedora. El optimismo previo de varios bancos de inversión respecto a ese dato resultaba difícil de entender dada la situación del petróleo y el diésel. Lo que se está viendo ahora es una combinación de preocupaciones que va más allá de un solo indicador.

El batacazo de las burbujas y la señal de Corea

Uno de los gráficos más elocuentes de estas jornadas es el del IPC coreano. La serie ha perforado la media de 200 sesiones y está registrando un descenso pronunciado. Este tipo de rupturas suelen marcar el final de ciclos de euforia. No es un fenómeno aislado: refleja cómo terminan las burbujas cuando los excesos se corrigen de forma abrupta. En paralelo, el sector de memoria está sufriendo una corrección violenta. El avance chino en este segmento está aliviando los cuellos de botella de suministro, lo que ha hecho que el mercado anticipe un posible exceso de oferta hacia 2029. El resultado es una carnicería: Hynix caía alrededor del 12 %, la bolsa coreana llegó a tocar el -8 % en varios momentos y se activaron mecanismos de protección. El ETF de memoria en Estados Unidos acumulaba descensos cercanos al 11 % en menos de 48 horas, con caídas del 5,11 % en la sesión previa y otro 5,40 % en el nocturno.

Los cuatro golpes identificados por Goldman Sachs

El informe de cierre de Goldman Sachs identificó cuatro factores que golpearon simultáneamente al mercado. El primero fue, sin duda, el IPC. Las probabilidades de una subida de tipos en octubre bajaron al 35 % tras el dato (después de haber superado el 50 % en los momentos posteriores a la publicación). Para diciembre, esas probabilidades se situaban en el 87 %. Algunos analistas ya contemplan la posibilidad de un movimiento de 50 puntos básicos en esa reunión si llegan uno o dos datos de inflación más elevados, especialmente teniendo en cuenta el calendario político de las elecciones.

El segundo factor tiene que ver con el combustible y, sobre todo, con la capacidad del crédito para seguir financiando la expansión de la inteligencia artificial. Los rendimientos de los bonos de los hiperescaladores y el ritmo de nuevas emisiones de deuda están siendo vigilados de cerca. El sentimiento en el complejo de IA ha dado un claro paso a la baja.

El tercer golpe, y según el propio análisis el epicentro del problema, son las denominadas Neocloud. Estas compañías ocupan la capa intermedia del ecosistema de inteligencia artificial. Por encima están los grandes hiperescaladores (Microsoft, Amazon, Google, Meta), que alquilan capacidad de cálculo. Por debajo se encuentran los fabricantes de chips, memoria y equipos (los proveedores de “picos y palas”). En el medio están las Neocloud: empresas que compran GPUs a gran escala, las alojan en centros de datos y las alquilan por horas. Es el “rentacar” del cálculo. El problema es que se financian con deuda y leasing, apalancándose sobre ingresos futuros esperados. Los chips envejecen rápido, dependen de pocos clientes y una gran tecnológica puede dejar de alquilar en cualquier momento. El sectorial se dejó en torno al 11 % en una sola sesión. El riesgo de crédito asociado a estas estructuras es elevado y el mercado está migrando hacia activos más seguros.

El cuarto elemento incluye las dudas sobre los ingresos de algunos actores clave del sector y los avances chinos en memoria ya mencionados. Anthropic, por su parte, reportó un aumento de ingresos del 45,6 % en el tercer trimestre hasta 16.800 millones. Además, el sentimiento respecto a los centros de datos se complica de cara a las elecciones de medio término, ante la percepción de que posibles ganadores políticos podrían ser menos favorables a este tipo de infraestructuras.

La huida hacia la seguridad de los bonos

Uno de los movimientos más relevantes de la jornada no es la corrección en memoria o semiconductores, sino el comportamiento de los bonos. El bono estadounidense a 10 años subía con fuerza (precio +0,51 %), el de 30 años lo hacía un 1,02 % y el alemán a 30 años un 1,21 %. La gente está comprando deuda soberana como valor refugio frente a la deuda considerada más peligrosa vinculada a la inteligencia artificial. Es un fenómeno que no se veía con claridad desde hace tiempo. Hoy el rendimiento del bono americano a 10 años bajaba 10 puntos básicos hasta el 5,089 %, recuperando gran parte de lo perdido tras el IPC. Incluso el bono a 2 años mostraba un descenso de 6 puntos básicos, a pesar de la mayor sensibilidad a las expectativas de tipos.

Goldman Sachs señalaba que no se había producido capitulación ni pánico real en el lado bajista según sus estudios de derivados. Esa lectura puede interpretarse de dos maneras: como un elemento tranquilizador o, por el contrario, como una señal de que aún queda recorrido a la baja si el miedo se intensifica.

Otros focos de tensión macroeconómica

El Libro Beige de la Reserva Federal recogía la preocupación de las empresas por el fuerte repunte del diésel y su transmisión a la cadena de suministro. El petróleo bajaba en torno al 1 % hasta los 94,04 dólares por barril, ayudado por comentarios sobre la posible autorización de ciertos barcos sancionados, pero la situación geopolítica sigue compleja. Irán mantiene preparativos y los flujos a través del estrecho de Ormuz volvían a mostrar debilidad ante renovados ataques.

TSMC presentó resultados sólidos, aunque con un margen peor de lo esperado. Bitcoin perdía el soporte y amenazaba la media de 50 sesiones, cotizando cerca de los 80.790 dólares (-0,96 %). Una pérdida clara de ese nivel abriría la puerta hacia la media de 200 en torno a los 73.000. El Nasdaq, tras caer un 2,02 % el día anterior, seguía presionado (-1,30 % hasta 29.790) e intentaba defender las medias de 50 y 100. Perderlas podría llevarlo hacia la banda inferior de Bollinger y la media de 200 cerca de 28.580. El S&P 500 cedía un 0,42 % y tenía un soporte clave en 7.700 puntos, coincidente con la media de 50. El Russell recuperaba parte del terreno perdido (+0,34 %), el oro subía un 1,35 % hasta 4.163 aprovechando la debilidad del dólar, el DAX alemán caía un 0,48 %, el Eurostoxx 50 un 0,97 % y el Ibex 35 avanzaba un 0,36 %. El euro recuperaba posiciones hasta 1,140 (+0,52 %).

Un ejemplo extremo de los riesgos de los excesos se ve en el ETF apalancado tres veces sobre la bolsa coreana, que ha perdido prácticamente el 90 % de su valor desde máximos, con caídas del 16,91 % en una sesión y del 20 % en el nocturno.

Conclusión

La corrección actual no puede atribuirse de forma exclusiva al IPC. El dato fue negativo y reavivó las preocupaciones sobre la inflación y la política monetaria, pero el verdadero epicentro se encuentra en la sostenibilidad del crédito que financia la expansión de la inteligencia artificial, especialmente en la capa intermedia de las Neocloud y en la corrección de la burbuja de memoria. La rotación hacia los bonos soberanos como activo refugio es una señal clara de que el mercado está reevaluando riesgos. Mientras no se produzca una capitulación más evidente y los soportes técnicos clave se mantengan, el escenario sigue siendo de elevada incertidumbre. Los inversores deberán vigilar de cerca los rendimientos de la deuda corporativa vinculada a la IA, la evolución de los centros de datos y cualquier nuevo dato de inflación que pueda forzar un movimiento más agresivo de tipos en diciembre.

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Israel de Inverxionclub

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Me gusta estudiar el mercado y sus fundamentales financieros, contribuyo con el canal Inverxionclub donde llevamos un portafolio a mediano/largo plazo de acciones. Rising investrader & techie @Inverxionclub, tiktok: @el_isra

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