El revés de la euforia en inteligencia artificial

La euforia generada por los reportes de Super Micro Computer y SpaceX duró muy poco. Lo que parecía un alivio para el sector de inteligencia artificial y los centros de datos se desvaneció con rapidez tras los resultados de Meta y Tesla. Los futuros del Dow Jones ceden un 0,55 %, los del S&P 500 un 1 % y los del Nasdaq un 1,81 %. El miedo en torno a la financiación y la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial ha regresado con fuerza.

Dos historias opuestas: Tesla y Meta

Tesla superó las expectativas de flujo de efectivo y utilidades. Inicialmente el mercado lo celebró. Sin embargo, al revisar el origen de ese exceso de caja, se descubrió un recorte importante en las inversiones destinadas a inteligencia artificial y centros de datos. La razón es clara: SpaceX ya asume gran parte de ese esfuerzo, y la creación de un comité independiente para estudiar la posible fusión entre Tesla y SpaceX lo confirma. El mercado interpretó el recorte como una señal de menor inversión futura en el ecosistema de inteligencia artificial y la acción retrocedió en torno a un 3 %.

Meta cuenta la historia contraria. La compañía sigue elevando su gasto de capital y anunció la emisión de una nueva clase de acciones (Clase C) sin derecho a voto. El objetivo es diluir a los accionistas actuales para financiar las crecientes inversiones en inteligencia artificial, en particular el sistema Mus (o ME). Mark Zuckerberg sostiene que este producto generará más ingresos por usuario que la familia de aplicaciones actual. Hasta el momento ha logrado 10 millones de usuarios en un mes y medio, aunque solo en Estados Unidos y Canadá, impulsados por una intensa promoción dentro de sus propias plataformas. El coste de operar Mus es enorme. Incluso si los 10 millones de usuarios pagaran suscripción, los ingresos estarían lejos de cubrir la inversión realizada. Además, la competencia es intensa: Grok, Dot, Claude y otros agentes ya están en el mercado o acaban de anunciarse.

La pregunta que no desaparece: ¿dónde está la rentabilidad?

El dilema es evidente. Si se recorta el gasto, el mercado se asusta porque interpreta menor ambición. Si se aumenta el gasto y se diluye a los accionistas, el mercado también se asusta porque no ve claro el camino hacia la rentabilidad. Ken Griffin, una de las voces más influyentes del mundo financiero, reitera que todas las características de una burbuja están presentes. La incertidumbre sobre cuándo y cómo estas inversiones generarán retornos sostenibles sigue siendo el principal lastre.

Centros de datos: compromisos, retrasos y obstáculos políticos

Gran parte del capital de los hiperescalers ya está comprometido. OpenAI, Anthropic, Google y Meta necesitan ejecutarlo si quieren alcanzar las ambiciones de ingresos que han proyectado. Al mismo tiempo, Microsoft anunció la retirada de compromisos con Nscale, una empresa británica de centros de datos. En Estados Unidos el problema no es solo financiero: se ha convertido en un obstáculo político. Las comunidades locales se oponen a nuevos centros de datos y, con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, el tema se utiliza como herramienta electoral. Aunque la Casa Blanca empuja en favor de la construcción, muchos proyectos permanecen detenidos. La deuda ligada a estos desarrollos cotiza con spreads cada vez más amplios, reflejando un riesgo crediticio en aumento.

Anthropic y el camino incierto hacia la rentabilidad

Los números de Anthropic ilustran el dilema. El crecimiento de ingresos es elevado, pero las pérdidas del año ya alcanzan los 80.000 millones de dólares. El camino hacia la rentabilidad no se percibe claro. Se necesitaría una reducción significativa del precio por token, una expansión masiva de la capacidad energética y una caída en el coste de los microchips, especialmente de la memoria RAM. China trabaja en esa dirección, pero el calendario sigue siendo incierto. Mientras tanto, los múltiplos a los que cotizan muchas empresas del ecosistema de centros de datos incorporan un crecimiento que todavía no se ha materializado.

Comportamiento de los mercados en la apertura

En la apertura se confirma la presión bajista. El Dow Jones cede un 0,26 %, el S&P 500 un 0,8 % y el Nasdaq un 1,44 %. El VIX sube casi un 9 %. Entre las Siete Magníficas solo Apple cotiza en positivo (+0,25 %). Meta cae entre un 6 % y un 6,5 %, Tesla un 2,3 %, Nvidia un 1,6 % y Amazon un 2,3 %. SpaceX retrocede en torno a un 4 %. El sector de microchips y hardware ligado a centros de datos sufre con fuerza: Advanced Micro Devices, Intel, Marvell, Applied Materials y Dell registran caídas de entre el 5 % y el 6 %.

La rotación es clara. Salud, consumo tradicional, energía, bienes raíces, electricidad y financieras avanzan, mientras todo lo relacionado con inteligencia artificial, computación y centros de datos cede terreno. Procter & Gamble sube con fuerza (en torno al 6 %) como ejemplo de refugio defensivo. Las empresas de bienes raíces se benefician de la caída de las tasas: el miedo empuja a los inversores hacia los bonos del Tesoro, lo que reduce los rendimientos y alivia la presión sobre el sector inmobiliario.

Europa y Asia

En Europa las caídas se moderan respecto a la apertura. El DAX alemán pierde un 0,5 %, el FTSE 100 del Reino Unido logra pasar a positivo y el CAC francés cede un 1 %. El Ibex 35 lidera los descensos con una caída del 1,58 %. En Asia el deterioro fue más agresivo: el Nikkei y el Kospi sufrieron caídas importantes, y los índices de Shanghai y Hong Kong retrocedieron entre un 1,5 % y un 3 %.

Defensa, energía y otros movimientos

En un entorno de mayor tensión geopolítica, las empresas de defensa destacan. Una compañía del sector sube un 11 % tras confirmar que no hay cancelaciones de pedidos de drones. Lockheed Martin avanza un 3 % gracias a un sólido reporte y a la perspectiva de mayor gasto gubernamental. Las empresas energéticas también suben impulsadas por el alza del petróleo y la incertidumbre en Oriente Medio. Spotify gana un 5 % tras reportar un crecimiento del 11 % en usuarios. QuantumScape se dispara un 7 % al anunciar demanda de baterías de litio para centros de datos por cerca de 100 MWh.

Conclusión

El mercado vuelve a enfrentarse a la misma pregunta de fondo: ¿cómo se financiará y cuándo se hará rentable la enorme inversión en inteligencia artificial y centros de datos? Tesla recorta gasto y genera miedo. Meta aumenta gasto, diluye accionistas y también genera miedo. Los spreads crediticios se amplían, los proyectos enfrentan barreras políticas y los múltiplos de muchas compañías del sector incorporan un crecimiento todavía no demostrado. La rotación hacia sectores defensivos y la huida hacia los bonos del Tesoro reflejan esa cautela. No se trata de un colapso repentino al estilo de 1929 o 2008, sino de un proceso más parecido al estallido de la burbuja punto com: una erosión gradual con rebotes intermedios. En este entorno, la calma y la selectividad siguen siendo las mejores herramientas.

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Israel de Inverxionclub

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Me gusta estudiar el mercado y sus fundamentales financieros, contribuyo con el canal Inverxionclub donde llevamos un portafolio a mediano/largo plazo de acciones. Rising investrader & techie @Inverxionclub, tiktok: @el_isra

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