Muchos van a perder dinero financiando la inteligencia artificial
La advertencia se repite cada vez con más fuerza: una parte significativa de los inversores que están financiando la construcción de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial terminará perdiendo dinero. No se trata de una opinión aislada. Las señales en el mercado de crédito empiezan a ser inequívocas, aunque todavía reciben poca atención mediática.
El caso más ilustrativo es el de CoreWeave. El coste de asegurar 10 millones de dólares de su deuda no asegurada (CDS a un año) se sitúa en torno a los 1.000 puntos básicos. Traducido: hay que pagar casi un millón de dólares de prima para cubrir ese riesgo. Según los cálculos habituales del mercado, eso implica una probabilidad de impago cercana al 13% a 12 meses y del 55% a cinco años. Los bonos que esta compañía emitió el pasado verano con un cupón del 9% cotizan ya con una rentabilidad del 15,11%. La prima de riesgo exigida se ha disparado.
El cuello de botella de la financiación
Inversores institucionales han transmitido a bancos como JP Morgan y Goldman Sachs que están saturados de deuda de centros de datos. Cerrar nuevas operaciones se está volviendo cada vez más difícil. El fenómeno no es nuevo: en todas las grandes revoluciones tecnológicas o de infraestructuras —ferrocarriles, canales, autopistas o la fibra óptica de 2000— la sobreinversión y el exceso de apalancamiento terminaron generando pérdidas significativas para quienes financiaron la expansión.
La inteligencia artificial no parece una excepción. El Capex necesario para construir y equipar centros de datos ha alcanzado magnitudes difíciles de rentabilizar en los plazos que el mercado estaba descontando. Mientras tanto, la mayor parte de los inversores sigue centrada en los beneficios de los hiperescaladores y en la narrativa de crecimiento, ignorando los problemas que empiezan a asomar en la fontanería del crédito.
Un mercado que aún ignora las señales
Esta mañana el mercado muestra relativa tranquilidad. Corea ha dejado de caer con la intensidad de jornadas anteriores, lo que alivia temporalmente la presión sobre el sector de memoria y semiconductores. El comentario de Williams, de la Reserva Federal de Nueva York, también ha ayudado: afirmó que todavía es necesaria una subida adicional de tipos, pero que no es partidario de nuevas alzas en 2027. Ese mensaje, más dovish de lo esperado en el tramo medio, impulsó a los bonos y permitió que más de la mitad de los valores del S&P 500 cerraran en positivo.
Las opciones, sin embargo, anticipan un movimiento muy contenido tras el dato de inflación de hoy: apenas un 0,52% en el S&P 500 y un 0,85% en el Nasdaq. Excepto en mayo, es la expectativa de volatilidad más baja de los últimos meses. El consenso de los grandes bancos apunta a un IPC general elevado (alrededor del 0,58% mensual, impulsado por el petróleo) pero a una subyacente moderada (cerca del 0,20% frente al 0,29% de agosto). Ese escenario se interpreta como un “no evento” que no obligaría a la Reserva Federal a subir tipos en la reunión de octubre.
Riesgos asimétricos en el dato de inflación
Si la subyacente sale más alta de lo esperado, las probabilidades de una subida de tipos en octubre volverían a aumentar y el mercado podría reaccionar con fuerza a la baja. Si, por el contrario, el dato es más débil, podría actuar como catalizador positivo. De momento, la lectura más probable según Goldman Sachs y el promedio de las casas de análisis es la de un dato contenido en la parte nuclear y, por tanto, sin impacto significativo.
Los CDS de los propios hiperescaladores también se encuentran en niveles elevados. Oracle cotiza alrededor de 263 puntos básicos y otros nombres del sector muestran tensiones similares. El mensaje es coherente: el riesgo de crédito asociado a la expansión de la inteligencia artificial está subiendo, incluso entre las compañías consideradas más sólidas.
Otros focos de atención
En el mercado de divisas, la posición corta neta en el euro se encuentra en máximos desde 2020. Históricamente, estos extremos suelen resolverse con giros rápidos cuando las manos fuertes deciden cubrir. Ryan Detrick ha recordado que, en los periodos en los que el Congreso y el Senado quedan divididos tras unas elecciones de medio mandato, el S&P 500 ha registrado ganancias medias del 17%, con la única excepción de 2011, que terminó plano. Al mercado le suele gustar que los políticos se neutralicen entre sí.
Morgan Stanley ha elevado su objetivo para el Brent hasta los 105 dólares. La situación en Oriente Medio sigue tensa: Irán ha insinuado un aumento de los ataques a petroleros y los intercambios entre Arabia Saudí y los hutíes continúan. El petróleo cotiza cerca de 94,4 dólares. ASML, por su parte, ha publicado unos resultados sólidos y ha confirmado que la demanda supera con creces la oferta disponible, con problemas de suministro que se extienden hasta 2028. El índice de precios de producción de China ha subido un 5%, por encima del 4,5% esperado, reflejando ya el impacto del petróleo y el diésel caros.
Situación técnica y niveles clave
El S&P 500 sigue atrapado en una zona lateral muy estrecha. La resistencia más inmediata se sitúa entre 7.800 y 7.900 puntos, donde confluyen la banda superior de Bollinger y el nivel psicológico de los 8.000 del futuro. El soporte más relevante permanece en la zona de 7.700, coincidente con la media de 50 sesiones. Por debajo existen otros niveles en 7.600 y 7.500. El mercado necesita un catalizador claro —ya sea el dato de inflación o los resultados empresariales— para romper esta consolidación en un sentido u otro.
Conclusión
Las señales de tensión en el crédito de las empresas que financian centros de datos son cada vez más evidentes. CoreWeave es solo el ejemplo más visible, pero no el único. Mientras el mercado sigue centrado en la narrativa de la inteligencia artificial y en los datos de inflación de corto plazo, la fontanería del sistema —los CDS, los rendimientos de los bonos no asegurados y la saturación de los inversores institucionales— empieza a mostrar grietas. La historia de las grandes revoluciones tecnológicas enseña que la sobreinversión y el exceso de deuda suelen cobrarse un peaje. Ignorar esas señales no las hace desaparecer.

