Rebote técnico en los futuros estadounidenses: sobreventa extrema y factores de alivio
Los futuros estadounidenses abrieron la sesión del lunes 19 de octubre con un fuerte rebote en el mercado nocturno Globex. Los del Nasdaq lideraron con un avance del 1,28 %. Tras la debilidad del viernes, la reacción podría interpretarse como respuesta a alguna noticia relevante, pero no ha sido así. Se trata de la suma de varios factores técnicos y macroeconómicos de menor envergadura que, combinados, han generado un alivio temporal. El peligro de fondo, especialmente en torno a la financiación de la inteligencia artificial, permanece intacto.
Un rebote técnico tras la peor semana desde junio
La principal explicación del movimiento es la sobreventa acumulada. La semana anterior fue la peor desde junio para numerosos sectores y para el propio Nasdaq. En esas condiciones, los rebotes se suceden de forma recurrente sin necesidad de catalizadores fundamentales. CoreWeave, una de las compañías más castigadas, llegó a caer un 11,91 % el viernes y este lunes rebotaba un 2,87 %. Los valores vinculados a la burbuja de memoria también mostraban avances destacados, con subidas cercanas al 3,62 %, mientras el ETF de semiconductores ganaba un 2,54 %.
Durante el fin de semana circularon rumores de un posible “lunes negro”. Ese tipo de expectativas extremas suele activar la ley del sentimiento contrario y favorece rebotes técnicos. Además, esta semana se publicarán resultados de Meta (miércoles) y se esperan movimientos relacionados con SpaceX, Netflix y Tesla, lo que puede haber impulsado tomas de posición anticipadas.
El cambio de sesgo en las cestas de inteligencia artificial
Los gráficos de flujo de Goldman Sachs ilustran con claridad el extremo alcanzado. La cesta de ganadores de la inteligencia artificial frente a la de valores en riesgo por la IA ha perdido todo lo ganado en el año, con especial intensidad en los últimos días. En apenas cinco sesiones, el ratio entre ambas cestas retrocedió un 12 %. Se trata de un movimiento muy extremo que deja el segmento en zona de sobreventa profunda y hace previsible un rebote técnico.
Otro dato relevante es el que Goldman denomina “la venganza de todo lo demás”: el S&P 500 sin inteligencia artificial superó al índice general en 475 puntos básicos en una sola semana, algo que no se observaba desde 2022, cuando arrancó el ciclo de la IA. Los semiconductores acumularon ocho sesiones consecutivas a la baja, la racha más larga desde 2006. Todos estos elementos confirman que las condiciones de sobreventa eran propicias para un rebote, pero no para un cambio estructural de tendencia.
Alivio en el petróleo y datos de China
A los factores técnicos se sumó la fuerte caída del petróleo, del 2,19 %, impulsada por el alivio de sanciones a Rusia anunciado por Trump y por sus declaraciones sobre posibles progresos en un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia. Irán también señaló que un acuerdo podría alcanzarse en seis días si Estados Unidos cede. El diésel retrocedía un 2,5 %, lo que contribuye a moderar presiones inflacionistas.
En Asia, los mercados se dieron la vuelta tras conocerse el PIB de China del tercer trimestre, que se situó en el 4,5 % frente al 4,4 % esperado, y unas ventas al por menor mensuales del 1,1 % frente al 0,5 % previsto. Aunque la fiabilidad de las cifras chinas siempre genera reservas, el dato fue recibido de forma positiva.
Compra de bonos como valor refugio
El elemento más relevante, y a la vez paradójico, es la fuerte compra de bonos estadounidenses como activo refugio. El miedo a los problemas de financiación en el ecosistema de inteligencia artificial ha impulsado la demanda de deuda. La rentabilidad del bono a 10 años se situaba en el 5,06 %, un alivio notable respecto a los niveles cercanos al 5,35-5,36 % de hace un par de semanas. Esta bajada de rentabilidades favorece especialmente a los valores de crecimiento y explica en buena medida el rebote del Nasdaq.
Posicionamiento de los CTA y niveles clave
Los CTAs mantienen posiciones muy largas en el S&P 500 tanto a corto como a medio y largo plazo. Los primeros niveles de venta se sitúan en 7.624 y posteriormente en 7.411. En el Nasdaq, las ventas podrían comenzar en 29.101 y fortalecerse en 28.728. En el Russell 2000, los umbrales están en 2.732 y 2.680. Durante la noche, el S&P llegó a tocar un mínimo cercano a 7.670 antes de iniciarse el rebote.
Meta aportará el 6,9 % del crecimiento esperado del beneficio operativo del S&P 500 en el tercer trimestre. Junto a Micron, Nvidia y Broadcom, forma parte del grupo de compañías que más contribuyen a ese crecimiento. Históricamente, las publicaciones de Meta han generado movimientos violentos: caídas del 9,16 %, 8,85 % o 11,31 %, y subidas del 9,71 % o 10,49 % en trimestres anteriores.
Europa no compra el rebote
Mientras Wall Street rebotaba, Europa se mantenía al margen. El DAX alemán caía un 0,7 %, el EuroStoxx 50 un 0,79 % y el Ibex 35 un 1,09 %. El euro se debilitaba y el bono francés sufría por la crisis política interna. El dólar frente al yen se mantenía estable en 157,99. Bitcoin avanzaba un 0,92 % hasta los 82.760 dólares. El oro subía un 0,56 % hasta 4.204,50 dólares por onza troy y el petróleo retrocedía un 2 % hasta 97,03 dólares por barril.
Desde el punto de vista técnico, el S&P 500 permanece en un rango lateral. La resistencia de 7.800 se ha debilitado y la zona de 7.900 se consolida como la gran barrera superior. Por abajo, el soporte más relevante se sitúa entre 7.600 y 7.650, coincidiendo con la media de 100 sesiones. Justo en esa zona se ha producido el rebote, lo que refuerza su importancia cuantitativa.
Conclusión
El rebote de los futuros estadounidenses del lunes 19 de octubre es, en esencia, técnico. Se produce tras una semana de sobreventa extrema en semiconductores, inteligencia artificial y Nasdaq, y se ve favorecido por la caída del petróleo, datos chinos algo mejores de lo esperado y, sobre todo, por la compra de bonos como valor refugio ante los riesgos de financiación de la IA. El peligro de fondo no ha desaparecido. Europa no ha acompañado el movimiento y los niveles de soporte y resistencia del S&P 500 siguen delimitando un mercado comprimido en rango. Los resultados de Meta y el resto de publicaciones de la semana serán los próximos catalizadores a vigilar.

