Dos mundos paralelos en Wall Street: la IA en máximos mientras el mercado real se desploma
Los mercados financieros viven actualmente una dicotomía cada vez más evidente. Por un lado, los valores vinculados a la inteligencia artificial se mantienen cerca de máximos históricos, impulsados por noticias favorables y un optimismo tecnológico casi inquebrantable. Por otro, el conjunto del mercado estadounidense sufre un deterioro significativo que no se refleja en los índices más seguidos. Esta divergencia obliga a los inversores a mirar más allá del S&P 500 y del Nasdaq para entender la verdadera salud de Wall Street.
El índice Value Line Geometric como termómetro real
La mejor forma de observar el comportamiento del mercado en su conjunto es a través del índice Value Line Geometric, un indicador equiponderado que otorga exactamente el mismo peso a cada valor mediante una fórmula matemática geométrica. Desde mediados de agosto, este índice ha experimentado una caída cercana al 9,8 % o casi el 10 %. Mientras tanto, el grupo de empresas de inteligencia artificial permanece fuerte, lo que explica por qué el S&P 500 y el Nasdaq continúan mostrando un comportamiento relativamente benigno. Estos índices están sobrecargados de valores tecnológicos y, por tanto, no reflejan la realidad del mercado amplio.
La crisis de la zona euro y la debilidad del euro
Uno de los focos de preocupación más relevantes es la situación de la zona euro, especialmente el problema francés. El país parece cada vez más ingobernable, con tres bloques políticos de fuerza similar y unos presupuestos que se votarán a mediados de noviembre. La deuda francesa sigue generando tensión: mientras el bono alemán sube un 0,30 %, la deuda francesa baja un 0,2 %, ampliando el spread hasta niveles máximos desde la crisis de 2012.
Esta tensión está aplastando al euro frente al dólar. El par EUR/USD ha sufrido un batacazo espectacular y, mientras no recupere la zona de soporte de 1,1422, el camino a la baja permanece abierto. En gráfico semanal se observa la posible apertura de la banda inferior de Mogalef, con un soporte clave en 1,128. El euro frente al franco suizo también ha rebotado exactamente en la media de 200 semanas antes de caer con fuerza. La debilidad de la moneda única beneficia a quienes tienen ingresos en euros e inversiones en dólares no cubiertas.
Bonos, deuda y el análisis del Wall Street Journal
Los bonos estadounidenses muestran una cierta mejora, con rentabilidades en la zona del 5,25-5,6 %. El dato de empleo ha reducido las probabilidades de una subida de tipos en octubre, aunque las rentabilidades no han reaccionado de forma decisiva. Un artículo del Wall Street Journal publicado durante el fin de semana destaca que los países con mayores niveles de deuda (Estados Unidos, Francia e Italia) han sufrido las mayores subidas de rentabilidades, mientras que economías con menor endeudamiento como Canadá, Reino Unido o Suiza han experimentado un impacto mucho más limitado.
El peso de la deuda pública estadounidense está afectando al bono a 10 años de forma relevante, más allá del petróleo, la inflación o la competencia de los hiperescaladores. Estos últimos empiezan a ofrecer cupones del 7 % y del 8 %, niveles cercanos a la rentabilidad anualizada media del S&P 500 y muy superiores al dividendo medio del índice, que ronda el 1 %. Históricamente, la bolsa tiende a sufrir cuando la rentabilidad del bono americano a 10 años se mueve entre el 5,5 % y el 6 %, y por encima del 6 % el escenario se complica notablemente.
Valoraciones elevadas y comportamiento por factores
Un gráfico de Bank of America muestra el PER adelantado del S&P 500 al inicio de cada ciclo de subidas de tipos de la Reserva Federal desde 1983. El nivel actual de 20,4 es el segundo más alto de la serie, solo superado por el 23,7 de junio de 1999. No se trata de un punto de entrada especialmente atractivo para inversores de largo plazo.
En los ciclos de subidas de tipos, el factor valor (value) es, con diferencia, el que mejor comportamiento muestra. A continuación aparecen el momentum, el crecimiento y la calidad, mientras que el factor riesgo suele sufrir de forma significativa.
Correlaciones y protección en crisis según Goldman
Goldman Sachs, a través del analista Garrett, ha publicado datos relevantes sobre correlaciones. La correlación del S&P 500 con su versión equiponderada ha caído desde 0,93 hasta 0,63, el nivel más bajo desde 2011. El índice muestra correlación negativa con el bono y el petróleo, y está reduciendo su vínculo con los índices de crédito.
Una tabla de Goldman analiza qué protección ha funcionado mejor en los seis peores trimestres del S&P 500 de los últimos 20 años, utilizando puts de delta 25 a tres meses. El oro ha resultado una protección muy deficiente en prácticamente todas las crisis. El petróleo y el cobre tampoco han ofrecido buenos resultados. En cambio, las protecciones sobre índices de crédito han sido las más eficaces. Las opciones sobre el propio S&P 500 funcionan de forma aceptable, pero menos eficientes que el crédito. Las opciones sobre acciones individuales también protegen razonablemente, y de forma curiosa las opciones del dólar frente al dólar canadiense han superado incluso a las de la bolsa. La principal conclusión es clara: cubrir una crisis bursátil con oro no es una estrategia eficaz.
Las correlaciones sectoriales a 63 días confirman que el S&P 500 mantiene una alta correlación con tecnología y consumo discrecional, mientras que presenta correlación inversa con salud, utilities, consumo básico y energía.
Recomendaciones de Wall Street y carteras permanentes
Wall Street mantiene su costumbre de no emitir recomendaciones de venta. Las recomendaciones de compra rondan el 60 % y las de venta apenas el 5 %, independientemente del contexto de mercado. Este sesgo hace que las opiniones de las grandes casas de análisis deban tomarse con extrema cautela.
En un entorno tan divergente, las carteras permanentes adquieren especial relevancia. En el cierre de septiembre se revisó la capa táctica según la media de 200 sesiones. Al no haber cambios en las medias, la asignación para octubre se mantiene idéntica a la de septiembre. La cartera completa se sitúa actualmente en un 37,16 % en monetario, 28,8 % en bolsa, 19,51 % en materias primas y 10,22 % en bonos. El núcleo permanente permanece intacto.
Petróleo y flujo de Oriente Medio
El crudo baja un 0,98 % a pesar de los ataques hutíes contra instalaciones petroleras de Arabia Saudita durante el fin de semana. El precio llegó a tocar los 91,88 dólares antes de corregir. Los motivos de la bajada son dos: el acuerdo del G7 del viernes para una liberación progresiva de reservas de diésel y la mayor rebaja de precios de Arabia Saudita desde 2020, de 2 dólares por barril para clientes asiáticos.
Datos de Kepler indican que el flujo de petróleo desde Oriente Medio se sitúa en 18,5 millones de barriles diarios, frente a los 18 millones previos a la guerra. El tráfico se ha restablecido a través de rutas alternativas, aunque con costes de flete más elevados. El problema se concentra ahora en los productos refinados, especialmente el diésel. El Brent sigue cotizando en 101,73 dólares, cerca de máximos semanales, por lo que la tranquilidad es relativa.
Datos del día y niveles técnicos
Hoy se publican los PMI de servicios en Europa y, a las 16:00 hora de Zúrich, el PMI de servicios y el ISM de servicios de Estados Unidos. Especial atención a las subpartidas de empleo, nuevos pedidos y, sobre todo, precios pagados. Según un gráfico de Deutsche Bank, la partida de precios pagados del ISM de servicios anticipa con dos o tres meses de antelación el comportamiento del IPC.
En el tablero, el DAX sube un 0,29 %, el Eurostoxx 50 baja un 0,26 %, el EUR/USD cae un 0,58 % hasta 1,1220, el Bitcoin cede un 0,32 % hasta 86.246, el oro avanza un 0,34 % hasta 4.176,25 dólares (con atención al nivel de 4.000) y el petróleo baja un 1,03 % hasta 90,17 dólares. El S&P 500 cede un 0,14 % y el Nasdaq 100 un 0,13 %. El Russell, más cercano a la realidad del mercado amplio, baja un 0,07 %.
El S&P 500 se encuentra en un rango lateral muy estrecho, con una zona de soportes entre 7.600 y 7.700 y resistencias entre 7.800 y 8.000. Al concentrarse las posiciones en un área reducida, cualquier movimiento significativo requerirá un catalizador potente.
Conclusión
La semana comienza con una clara separación entre el universo de la inteligencia artificial y el resto del mercado. La debilidad del euro, las tensiones de deuda en Europa, las valoraciones elevadas del S&P 500 y los riesgos asociados a los bonos estadounidenses configuran un entorno que exige prudencia. Los datos de servicios de hoy y la evolución del petróleo serán determinantes en el corto plazo. Mientras tanto, la divergencia entre índices ponderados por capitalización y el mercado equiponderado sigue siendo la señal más clara de que no todo es tan sólido como parece en los titulares.

