El 70 % de los valores subió, pero el S&P500 bajó: la factura de OpenAI y el alivio de Trump
Ayer se produjo una de esas sesiones que resumen con claridad el estado actual del mercado. El 70 % de los componentes del S&P 500 terminaron en positivo y, sin embargo, el índice cerró a la baja. La explicación es sencilla y contundente: el segmento de inteligencia artificial sufrió un fuerte correctivo mientras el resto del mercado se estabilizaba. Un gráfico publicado hoy por Goldman Sachs ilustra la magnitud de la divergencia. En naranja aparece el S&P 500 tradicional, impulsado de forma desproporcionada por los valores de inteligencia artificial. En azul, el mismo índice excluido ese universo. La diferencia es abismal y confirma que el mercado cotiza, en realidad, dos realidades paralelas.
El jarro de agua fría de OpenAI
La causa principal del mal comportamiento tecnológico fue el dato de ingresos anualizados de OpenAI. El mercado trabajaba con una expectativa de 70.000 millones de dólares. La cifra que circuló se situó en 50.000 millones. La diferencia de 20.000 millones provocó un terremoto inmediato en todo el ecosistema de “picos y palas”. Nvidia, por ejemplo, cerró con un descenso del 2,92 %.
OpenAI intentó posteriormente matizar el dato argumentando que se trataba de un ajuste metodológico para homologar su forma de medir con la de Anthropic. El mercado no terminó de convencerse. Las dudas sobre la velocidad real de monetización de la inteligencia artificial generativa quedaron sobre la mesa. Hay que recordar que incluso los 70.000 millones esperados resultaban insuficientes para cubrir el ritmo de inversión y las pérdidas actuales del sector. Bajar esa referencia hasta 50.000 millones eleva las preguntas sobre la sostenibilidad del ciclo de gasto en infraestructura.
En Asia, el Nikkei retrocedía en torno al 1 % en la apertura, señal de que las explicaciones de OpenAI no han disipado del todo la inquietud. El Kospi permanece cerrado por festivo en Corea del Sur.
Trump, Irán y el cálculo electoral
El resto del mercado encontró un catalizador de alivio en las declaraciones del presidente Trump. Tras los reportes de Axios que hablaban de posibles ataques a Irán antes de las elecciones del 3 de noviembre, Trump afirmó que no ordenará ninguna acción militar antes de esa fecha y que las conversaciones con Teherán son constructivas.
Un gráfico de Goldman Sachs sobre la aprobación de la gestión presidencial ayuda a entender el cambio de tono. El índice de desaprobación en materia de inflación alcanza los -48 puntos, un nivel extremadamente elevado. La preocupación de la opinión pública por la economía y los precios es, con diferencia, el punto más débil de la Administración. En política exterior la barra es mucho más estrecha, lo que indica menor intensidad de preocupación. Lanzar una operación que tensionara aún más los precios de la energía semanas antes de las elecciones de medio mandato habría sido, en términos políticos, un tiro en el pie. El mercado interpretó el mensaje como una señal de que se prioriza la estabilidad de precios de cara a noviembre.
Inversión bruta versus inversión neta: la pista de Société Générale
Société Générale publica un gráfico que merece atención detenida. La inversión empresarial bruta en Estados Unidos se dispara impulsada por la inteligencia artificial. Sin embargo, la inversión neta (después de depreciación) permanece plana. Esta divergencia tiene implicaciones profundas sobre la calidad y la sostenibilidad del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Se trata de un tema que requiere análisis detallado y que dejamos apuntado como uno de los elementos más relevantes del momento.
Petróleo, huracán y diésel chino
El petróleo corrigió tras las declaraciones de Trump y se alejó de los máximos de la sesión anterior. No obstante, el huracán que afecta al Golfo de México complica el panorama: según los últimos datos, el 63 % de la producción del área estaría comprometida. Aunque se trata de un efecto temporal, añade presión a corto plazo.
En el lado positivo, China ha anunciado que en pocos días reanudará las exportaciones de diésel, que había suspendido para priorizar el abastecimiento interno. Se trata de una noticia relevante para el mercado de destilados, que venía mostrando una escasez estructural.
Bonos: visiones enfrentadas
En el mercado de deuda aparecen dos mensajes de signo contrario. PIMCO, una de las mayores gestoras de renta fija del mundo, no descarta que el bono estadounidense a 10 años pueda dirigirse hacia el 6 %. Por el lado opuesto, analistas de Morgan Stanley recomiendan ir aumentando la exposición a Treasuries, argumentando que se encuentran en zona de sobreventa y que los cupones, especialmente en el tramo de 30 años cercano al 6 %, empiezan a resultar atractivos.
Ayer el rendimiento del 10 años llegó a tocar el 5,35 %. Esta mañana se mueve de forma más calmada en torno al 5,246 %.
Tablero de apertura y niveles técnicos
En la apertura europea se observa un tono positivo: DAX alemán +0,56 %, Eurostoxx 50 +0,50 %. El euro recupera terreno hasta 1,1255. Bitcoin sigue equilibrándose en zona de soporte peligrosa, cerca de los 82.469 dólares. El oro se aleja de la zona crítica de los 4.000 dólares y avanza un 1,51 % hasta 4.219,75 dólares, beneficiado por la mayor calma en los rendimientos.
El S&P 500 rebota un 0,30 % hasta 7.839 puntos y el Nasdaq recupera con más fuerza (+0,74 %). Desde el punto de vista técnico, el índice lucha contra una densa zona de resistencias entre 7.800 y 7.900 puntos, área que además coincide con los 8.000 del futuro. El primer soporte relevante se sitúa en la media de 50 sesiones, en torno a 7.686. Por debajo existen soportes adicionales en 7.650, 7.600 y 7.500. El dato de IPC del próximo miércoles se perfila como el próximo catalizador de peso.
Conclusión
La sesión de ayer y la apertura de hoy confirman que el mercado permanece dividido. La inteligencia artificial sigue siendo el motor principal, pero también el principal foco de vulnerabilidad cuando aparecen dudas sobre el ritmo de monetización. El resto del mercado respira cuando se disipan los temores geopolíticos de corto plazo. La combinación de una inversión neta estancada, una financiación corporativa masiva y una volatilidad todavía comprimida mantiene el equilibrio en un estado frágil. Los próximos días, con el IPC como referencia, serán clave para determinar si la divergencia se corrige o se profundiza.

