Rotación hacia las pequeñas compañías: un movimiento que podría estar solo empezando
En siete de las últimas ocho sesiones las pequeñas compañías estadounidenses han superado con claridad a la gran tecnología. El Russell 2000 ha mostrado una resiliencia notable frente al Nasdaq 100, en uno de los periodos de peor desempeño relativo de las grandes tecnológicas en mucho tiempo. Este comportamiento no parece un simple reajuste temporal. Existen factores estructurales y de posicionamiento que podrían acelerarlo, al mismo tiempo que generan presión potencial sobre los grandes índices.
Cierre mixto y debilidad persistente en inteligencia artificial
Wall Street cerró con un tono mixto. La mayoría de los sectores registró un comportamiento sólido: salud subió con fuerza, real estate, utilities, finanzas, consumo cíclico y defensivo, energía e industriales terminaron en positivo. El lastre llegó, una vez más, desde las compañías relacionadas con inteligencia artificial y centros de datos. Los Siete Magníficos cayeron un 0,73 % y el Nasdaq 100 terminó en negativo. El S&P 500 logró recuperar los 7.700 puntos, un nivel clave que el día anterior no había podido sostener, pero se quedó prácticamente en ese umbral.
La amplitud del mercado fue excelente. El S&P 500 equiponderado avanzó un 1,15 % y a mitad de sesión se registraba la mejor jornada de amplitud desde noviembre de 2025. El S&P 500 excluyendo inteligencia artificial está recuperando terreno respecto al índice ponderado por las grandes tecnológicas, lo que confirma que la reciente corrección del sector está permitiendo un cierto reequilibrio.
Tensión crediticia y el aviso desde Corea
El lado del crédito sigue extremadamente tensionado. Los diferenciales de los CDS vinculados a centros de datos alcanzaron un nuevo máximo histórico. La sesión ya venía lastrada desde Corea. El Kospi se encuentra de nuevo sobre la gran línea de tendencia que venía formando desde inicios de 2025, en condiciones de sobreventa extrema y muy por debajo de su media móvil de 200 sesiones. Nada bueno suele ocurrir mientras un índice permanece bajo esa media.
El caso más revelador fue el debut de ELIS, una compañía surcoreana de centros de datos para inteligencia artificial. Tras recaudar 151 millones de dólares en la mayor salida a bolsa del año en ese mercado y fijar un precio de 90.500 wones (valoración cercana a 750 millones), las acciones se desplomaron hasta un 32 %, llegando a 61.400 wones y borrando 225 millones de capitalización en menos de media hora. La demanda minorista había sido extraordinaria, con una sobresuscripción superior a 400 veces y 7.700 millones de dólares depositados. Además, la compañía es rentable: ingresos del primer semestre crecieron un 200 % hasta 24 millones y el beneficio operativo alcanzó 7,3 millones. El problema no parece estar en la demanda de capacidad de computación, sino en la forma en que muchas de estas empresas están financiadas y en la confianza que generan entre prestamistas e inversores.
Petróleo, estrecho de Ormuz y riesgo energético en Europa
El West Texas Intermediate llegó a saltar hasta los 103 dólares, cayó hasta los 97 y cerró en torno a los 100 dólares, nivel en el que se mueve desde hace tres sesiones. El Brent alcanzó los 113 dólares y cerró cerca de los 110. La Guardia Revolucionaria de Irán destruyó un dron estadounidense MQ-9 sobre el estrecho de Ormuz y un superpetrolero se incendió tras chocar con una mina naval. Informes posteriores sobre una posible propuesta de compromiso fueron desmentidos, lo que devolvió presión alcista al crudo. El diésel mostró gran volatilidad intradía tanto en Estados Unidos como en Europa.
La situación de cara al invierno en Europa es preocupante. Los depósitos de gas se encuentran al 75 % de capacidad, el nivel más bajo para esta temporada desde que existen registros (2009). En Alemania la cifra baja al 61 %. La demanda de gas natural licuado desde Asia está preparando el terreno para una guerra de ofertas más intensa si el invierno resulta frío.
Francia y el mercado de deuda europeo
En el plano social y político, Francia sigue siendo el foco de mayor tensión. Se han establecido toques de queda ante los disturbios. Los CDS a cinco años franceses se han disparado hasta niveles que no se veían desde 2011-2012. El diferencial de bonos entre Francia y Alemania se ha ampliado de forma notable. El rendimiento del bono francés cerró en el 4,94 %, el único de la eurozona que terminó en positivo, mientras el alemán bajaba al 3,4 % y el español al 4 %.
Datos inmobiliarios estadounidenses
Los inicios de construcción de viviendas cayeron un 5,2 % interanual (revisión a la baja de agosto hasta -5,9 %). Los permisos de construcción retrocedieron un 0,2 %. En tasa anual desestacionalizada, los inicios se sitúan cerca de los mínimos posteriores a la pandemia y los permisos cerca de los mínimos de cuatro años. Las ventas de viviendas pendientes se desplomaron un 7,3 % intermensual en septiembre, muy por encima del -3,9 % esperado, alcanzando mínimos históricos. Las elevadas tasas hipotecarias están frenando con fuerza la asequibilidad, tanto en Estados Unidos como a nivel global.
Posicionamiento sistemático: la clave de la rotación
Si los precios y la volatilidad se mantienen cerca de los niveles actuales, los fondos sistemáticos seguidores de tendencia comprarían alrededor de 21.000 millones de dólares en renta variable global esta semana. La distribución, sin embargo, es muy desigual. En Norteamérica se espera presión vendedora de unos 11.000 millones la próxima semana, mientras que en Reino Unido y el DAX alemán se proyectan compras de 22.500 millones.
En el S&P 500 y el Nasdaq 100, incluso con el índice plano, se anticipa una presión vendedora de unos 11.000 millones esta semana, que podría escalar hasta 15.000 millones si se pierden más niveles. A un mes vista el desequilibrio es aún más marcado: 71.000 millones de ventas potenciales frente a solo 2.000 millones de compras si se pierden soportes. En cambio, el Russell 2000 no genera presión vendedora significativa ni siquiera en caso de nuevas caídas. Su posicionamiento se encuentra en el mínimo de los últimos tres años. Cualquier catalizador que permita recuperar la media de 200 sesiones podría desencadenar una rápida y fuerte acumulación por parte de estos fondos.
El primer nivel de venta de los sistemáticos en el S&P 500 se sitúa en 7.715. Recuperar los 7.700 es importante, pero insufiente por sí solo. La volatilidad implícita del S&P 500 se mueve en torno a 17. Mañana vence el VIX. Las caídas de volatilidad en los días previos al vencimiento no deben interpretarse automáticamente como una señal de tranquilidad. Después del vencimiento el posicionamiento se reconstruye y la volatilidad puede recuperar mayor libertad de movimiento. Los fondos de control de volatilidad, muy expuestos a los grandes índices, podrían ejercer presión vendedora si la volatilidad realizada salta.
Conclusión
La rotación hacia las pequeñas capitalizaciones tiene respaldo estructural y de posicionamiento. El Russell 2000 cotiza con el menor posicionamiento de los últimos tres años y sin presión vendedora significativa por parte de los fondos sistemáticos, mientras el S&P 500 y el Nasdaq 100 enfrentan desequilibrios vendedores potenciales de decenas de miles de millones si pierden niveles. La tensión crediticia en el ecosistema de centros de datos e inteligencia artificial no se ha resuelto, como demuestra el desplome del 32 % de ELIS en su debut y los nuevos máximos de los CDS del sector. El petróleo se mantiene en torno a los 100 dólares, Europa se enfrenta a un invierno con reservas de gas históricamente bajas y Francia vive una combinación de tensión social y crediticia que no se veía desde la crisis de deuda soberana. Mientras el Russell no recupere la media de 200 sesiones y los grandes índices no logren alejarse de sus zonas de soporte con convicción, el escenario favorece la cautela en la gran tecnología y la atención selectiva hacia las pequeñas compañías.

